Jabón líquido para uso personal
Al igual que ocurre con las pastillas de jabón, la elaboración casera de un limpiador líquido es una práctica sencilla, ecológica y económica, ya que se fabrica a partir de restos de jabón sólido o de grasas animales y vegetales. Otro ingrediente muy habitual es la sosa cáustica. No obstante, en caso de utilizarla, hay que hacerlo con mucha precaución, ya que si la mezcla no se realiza de forma correcta se podría generar una reacción exotérmica no controlada, similar a una pequeña explosión.
Elaborar jabón de aseo personal
Una forma ecológica y económica de elaborar jabón líquido consiste en aprovechar los restos de las pastillas de jabón de tocador. Para ello, solo se necesita un litro de agua destilada, una taza de restos de jabón y una cucharada de glicerina pura. A estos ingredientes básicos se pueden añadir unas gotas de aceite aromático, colorante o un aditivo espumante.
Para elaborar el jabón se vierte el agua en un recipiente de barro o cristal, nunca metálico, y se coloca el mismo sobre una cazuela con agua. A continuación, se añaden los restos de jabón troceados o rallados y se pone al baño María.
Esta mezcla se remueve de forma constante con un palo o una cuchara de madera para que el jabón se diluya y quede una masa homogénea. Una vez disuelto, se retira el recipiente del fuego y se añaden la glicerina y el colorante o tintura elegido. Tras mezclar bien con el resto de ingredientes, se añade el aceite aromático. Se mezcla de nuevo y se deja enfriar.
Para su envasado y conservación, la mejor opción es utilizar una botella con dosificador, que facilite su posterior uso. Es conveniente colocar una etiqueta en el envase e indicar en ella el tipo de producto y su fecha de elaboración y caducidad, que en general es de seis meses.




LinkBack URL
About LinkBacks

Responder Citando





