Miles de veces he escuchado en boca de mujeres y en la mía propia por supuesto, la creencia totalizadora “los hombres son todos iguales”.
Nos enamoramos, vamos y venimos, planeamos, ideamos, apostamos; y al final de cuenta terminamos tiradas en la cama con la máscara de pestañas corrida o a los gritos histéricos proliferando a viva voz: Los hombres son todos iguales.
Ahora me pregunto y te pregunto a ti; “si los hombres son todos iguales, ¿qué parte de la repetida lección no entendemos?” Porque volver a insistir con el mismo juicio evidentemente habla de nuestro actuar recurrente. Es decir si queremos obtener resultados diferentes, debemos actuar de otra forma. Ya decía Einstein que “hacer lo mismo y pretender resultados distintos era sinónimo de locura”.
El punto es que aquella afamada frase respecto de los hombres a mi entender ha sido mal interpretada.
Desde que a alguien se le ocurrió “crearla” se ha visto como mensaje de resignación de todas nosotras; la utilizamos como pretendiendo explicar que “eso que sucedió” es obra maquiavélica de una criatura que por naturaleza “obra de forma egoísta, traicionera, embustera, posesiva”.
Sin embargo, podemos aprovecharla a nuestro favor; si “los hombres son todos iguales”, es BINGO.
¿Qué quiero decir? Que para muestra sólo hace falta un botón, que si Julio es igual a Pedro y éste a Manuel, basta con conocer a Julio para poder relacionarme con éxito con el resto. Dado que no son imprevisibles al ser todos iguales, han conservado el molde y conociendo a “uno” podemos conocer a todos.
Claro, a estas alturas dirás, “bueno, pero no todos son iguales”; sin embargo cuando alguno de ellos hace algo contrario a nuestros intereses, todos caen en la misma bolsa.
EN FIN..
¿Cuáles son las cosas que más te desilusionan de un chico? ¡Contanos!




LinkBack URL
About LinkBacks



Responder Citando



