En un partido muy deslucido, el Granate se impuso sobre Unión por 1-0, en Santa Fe, gracias a una gran definición de media distancia del mediocampista; los santafecinos terminaron con uno menos tras la expulsión de Barrales



Lanús castigó la tibieza ofensiva de Unión. Un derechazo de Matías Fritzler, cuando apenas se habían jugado 15 minutos, bastó para recostar el resultado en favor del equipo granate. La diferencia entre ambos estuvo en la red: los dirigidos por Gabriel Schurrer hicieron el gol, algo que para los santafecinos se parece a una utopía.

Está visto que cuando Rosales se apaga, su equipo lo siente y el fútbol de Unión se resquebraja. Porque le falta su cerebro, el hombre capaz de dar el último pase, la habilitación precisa de la que se nutren los delanteros. Sin creatividad en su hombre más lúcido, a Unión se le cerraron los caminos para crearle peligro a Marchesín.

Ante esa impotencia del rival, Lanús le respondió con un derechazo de su capitán, Fritzler, que le rompió el arco a Bologna. Fue la primer llegada clara de los granates en el partido. El resultado era justo, porque Lanús plasmaba en la red el mejor manejo de pelota gracias a Camoranesi -volvió tras las 5 fechas de suspensión- y Regueiro. Con ellos, Fritzler contribuía detrás del trabajo sucio para recuperar el balón.

En el segundo tiempo, Unión entró más decidido y vertical. La incorporación de Soto Torres le sirvió un socio a Rosales, pero la expulsión de Barrales (doble amarilla) condicionó su andamiaje ofensivo. El DT tatengue, Kudelka, intentó todo. Puso a Quiroga y sumó hombres en la ofensiva. Trató de acorralar a Lanús, pero los granates mantuvieron su buen manejo de balón y, sobre todo, el orden. Con eso y el gol de Fritzler les bastó para ganar.