Alayes, Vella, Arano, Román, Domingo y Ledesma le dieron motivos a Almeyda para salir del equipo. Ríos no defraudó, pero tampoco cautivó y casi no metió goles. El segundo goleador de River es Martín Aguirre, quien ni siquiera entró contra Atlético Tucumán y no hizo nada (malo) para dejar la formación, pero Almeyda lo sacó, como lo sacó varias veces en medio de un partido. Y fue un error que ahora enmienda.



Porque el Pelado aporta marca, ubicación, sacrificio, relevos, solidaridad, rigor, dinámica, aceptable pase, cambio de ritmo y algo no habitual en los mediocampistas centrales del fútbol argentino: gol. Es una especie de revulsivo que arranca al lado de Cirigliano y termina -por intuición o sentido de la jugada- en las barbas del arquero rival. Almeyda no tiene en su plantel a otro jugador como él. Tampoco es que se trata de la última reencarnación de la perfección, pero en un torneo en el que se necesita fútbol, garra y presencia en porciones similares, Aguirre tiene un poco de todo y, salvando las indisimulables distancias, es lo más parecido al Almeyda jugador que tiene el Almeyda técnico.