El argentino afirmó que esperaba "un escenario de mayor crecimiento" posterior al Mundial y asumió la responsabilidad del cuerpo técnico por no haberlo logrado. Lo reemplazará el "Chiqui" Francisco Arce


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"Yo dejo de ser el técnico desde la fecha, he dejado de ser un aporte para lo que nosotros imaginábamos", afirmó Gerardo Martino -apodado el "Tata" desde su época de jugador en Newell's Old Boys de Rosario, Argentina- y cálidamente tratado por los fanáticos de la selección paraguaya.

Estos le reconocen haber liderado una de las mejores etapas al frente del equipo nacional guaraní, que tuvo una excelente clasificación para el Mundial 2010, realizó un papel meritorio en ese torneo y llegó a la final de la Copa América Argentina 2011.


Pero en este torneo no pudo ganar ni siquiera un partido, a pesar de eliminar tanto a Brasil como a Venezuela -ambos en la definición por penales-, para terminar cayendo 0-3 ante Uruguay en el juego por el título.

La autocrítica del entrenador se hizo presente a la largo de todo el torneo y el resultado no modificó su punto de vista. "El rendimiento del equipo ha estado en otro lugar, eso es responsabilidad del cuerpo técnico. El equipo no ha tenido el avance que nosotros esperábamos", cerró Martino.

A su juicio, "es importante que se produzca un cambio", y no ve que pueda aportar su equipo de trabajo a ese proceso: "Evidentemente vemos muy difícil que nosotros podamos revertir", dijo.

La Federación paraguaya ya determinó el nombre de su sucesor: será Francisco Arce, conocido en el ambiente futbolero como el "Chiqui", quien con 40 años tendrá la responsabilidad de conducir a la Albirroja durante las eliminatorias para el Mundial de Brasil.