En nuestro país aún se permite la tracción a sangre en el medio urbano, lo que implica un gran sufrimiento a miles de caballos que no reciben atención veterinaria ni alimentos adecuados; en su lugar, los golpes y malos tratos forman parte de la vida diaria de estos pobres animales.
Los Utilizan para tirar de carros que muchas veces van sobrecargados, son obligados a atravesar la ciudad en infinitos viajes para el transporte de cartones, chatarra y otras basuras; sin atención veterinaria, estos animales deben transportar sus pesadas cargas incluso estando enfermos o, en el caso de las hembras, en estado de preñez. Las ciudades argentinas ven cómo este fenómeno se encuentra en constante crecimiento, por lo que se calcula que hoy hay cerca de 70.000 caballos víctimas de malos tratos en el país, a la vista de todos, lo que ha derivado en un fuerte rechazo social hacia estas prácticas y, consecuentemente, hacia quienes conducen estos carros.
A muchos de nosotros nos jode las pelotas tener que ver un animal siendo maltratado y usado como “medio de TRANSPORTE”, sí, como un transporte.
Los animales son seres vivos y tienen la capacidad de sufrir, sentir, diferenciar un golpe de una caricia.. los animales merecen ser cuidados y respetados, y se debe castigar duramente el maltrato ejercido sobre ellos, cualquiera que sea la especie a la que pertenezcan.
La tracción de sangre soporta largas jornadas con largas jornadas con cargas que sobrepasan al doble de su peso corporal, sin descanso, escasa alimentación y falta de cuidados veterinarios en la mayoría de los casos. Muchos de ellos padecen también torturas físicas, mutilaciones, trabajo durante la preñez, etc., todos hechos que implican un gran sufrimiento para estos animales y generan un gran rechazo social.
Por otra parte, las personas involucradas en la tracción a sangre lo hacen por una paga ínfima, sin tener cubiertas las prestaciones sanitarias y sin tener que cumplir normas de seguridad, lo que ha generado un fenómeno creciente de discriminación social.
Este trabajo que corresponde a los municipios, se hace de forma auto-gestionada por los que popularmente conocemos como “cartoneros”. Sin ellos, la recolección selectiva de basura se vería perjudicada. Por ello, vemos imperativo el reemplazo de los caballos por otro tipo de medio de transporte, por ejemplo zootropos, motos de carga o bicicletas; de esta forma, se le quitaría el elemento de rechazo social al maltrato animal que ha estigmatizado a estas personas, quienes podrán hacer más viajes desde las zonas urbanas hasta las empresas dedicadas al reciclaje resultando en mayores ingresos para ellos.
Además deberían ser reconocidos por los gobiernos municipales como Agentes de Reciclaje, dignificando así la existencia y el trabajo de estas personas.
Si fuiste testigo del algún acto que involucre a la tracción a sangre y querés denunciarlo, desde aquí podés hacerlo:
http://www.bastadetas.com/denuncia.php




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